miércoles, 24 de noviembre de 2010

Pedro Pablo...


Haciendo esfuerzos por sacar ratos para continuar con este proyecto, creo importante contar que el domingo pasado visité el Museo Nacional del Prado junto al Amor de mi vida (sin Ella hubiera sido una visita más). Dos motivos me movían a ello, ir por primera vez a una pinacoteca nacional junto a Ella y poder observar la exposición temporal de Peter Paul Rubens en la que al fín se podían ver obras guardadas en el depósito que llevaban muchos años sin ser colgadas y que yo no había visto jamás. Conclusión: un gran fiasco. Me fastidia decirlo, pero fue así. Para nada me encontré con lo que esperaba. Supongo que si un conservador decide que esas obras permanezcan en el depósito, será por algo. Un tío con esas características museísticas, es capaz de decidir si es mejor exponer un cuadro de Cornelius Van Harlem (autor de menor relevancia en comparación con Rubens) que 5 más de Rubens. Supongo que el fiasco viene debido a que muchos de los cuadros son trabajos de su taller realizados por sus pupilos. Se nota si el que pintaba era alguno de sus discípulos o si era el mejor de ellos, Anton Van Dyck. Se nota el esmero con el que trataba sus cuadros dependiendo del mecenas, de la suma que se jugaba en ello, de su estado de ánimo... supongo que lo normal para un artista.

Me termina de fastidiar el hecho de que me enfuruñé en la visita y no pude disfrutar de los auténticos tratados de mitología que son cada uno de los cuadros de esta temática del mayor exponente del Barroco flamenco.
 ¡Una lástima!

Menos mal que luego nos dimos la típica vuelta para ver a los grandes (y no tanto). Lo que me llevé de esta visita es que Pedro de Berruguete era un máquina y qué cada vez me gustan más las formas dulces y  bondadosas del Gótico y el Renacimiento.

Hasta otra, car@s lectores (mucho de ellos propiciados por la Santa. No te hagas la tonta que bien sabes quien eres).

sábado, 6 de noviembre de 2010

Beldad de una mentira

Me gustaría dejar hoy en el blog (esperemos que su dicha y su vida no tenga pronto fin) una poesía preciosa que esconde sin mucha intención una gran verdad. Fue escrita por Lupercio Leopoldo Argensola en la primera década del S. XVII. Hoy día podemos seguir aplicándonos el mismo cuento.

Qué lástima! Cómo somos engañados día a día y no hacemos nada por pararlo... ¡Todo lo contrario! Vamos detrás de esa falsa belleza.

Beldad de una mentira
Yo os quiero confesar, don Juan, primero,
que aquel blanco y carmín de doña Elvira
no tiene de ella más, si bien se mira,
que el haberle costado su dinero.

Pero también que me confieses quiero
que es tanta la beldad de su mentira,
que en vano a competir con ella aspira
belleza igual de rostro verdadero.

Mas ¿qué mucho que yo perdido ande
por un engaño tal, pues que sabemos
que nos engaña así Naturaleza?

Porque ese cielo azul que todos vemos,
ni es cielo, ni es azul. ¡Lástima grande
que no sea verdad tanta belleza!

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Temazos!!

Supongo que un blog entra todo el universo de cada uno. En el mío la música ocupa un gran lugar, así que voy a incluir una canción de dos de los grupos que más me han influído. Uno es influencia del otro, y los géneros en los que están englobados son los que más me tocan la fibra (aunque haya varias décadas de diferencia.

Qué conste que me quedo en la música de masas, mejor no meternos en el pasado... MALDITA MÚSICA DE MASAS QUE NOS DISTRAE EN LOS VERDADEROS QUEHACERES!!


Tool - Schism




King Crimson - I talk to the wind



Un bratso